El invierno que volvió conmigo
Marcela Cotillo regresó a vivir a Pico Truncado en el año 1978, después de haber residido un tiempo fuera de la localidad. Aquel regreso coincidió con un invierno de heladas muy intensas que llegaron a romper las cañerías del tanque. Para Marcela, presenciar el rigor de ese clima significó un redescubrimiento vivencial del invierno patagónico. En medio de ese frío, su padre le avisó que el tanque de agua ubicado en el predio de la empresa Ategam se había congelado por completo. El tanque se encontraba en el sector situado entre la rotonda de acceso a Pico Truncado y las vías del ferrocarril. Al enterarse, Marcela decidió acercarse al lugar con su cámara fotográfica para registrar la escena. La estructura del tanque estaba totalmente rodeada y cubierta por una capa de hielo debido a las bajas temperaturas. El congelamiento se prolongó durante mucho tiempo, dándole al tanque un aspecto que Marcela describe como "tipo fantasma".
Contexto Histórico
De acuerdo con el testimonio de Marcela Cotillo, en 1978 se produjo una helada rigurosa en Pico Truncado que provocó la rotura de cañerías. En ese contexto, la estructura del tanque de agua ubicado en el predio de la empresa Ategam —en el sector comprendido entre la rotonda de acceso a la localidad y las vías del ferrocarril— quedó totalmente cubierta de hielo. Cotillo, quien transitaba su primer invierno en el pueblo tras haber vivido fuera de él, fue avisada por su padre y se acercó a fotografiar la estructura, la cual permaneció en ese estado congelado por un tiempo prolongado.