El entrañable legado de Hélida Silva en el Barrio SUPE
¿Quién no recuerda el aroma a leche con cascarilla caliente antes de entrar a clases? 🏫✨ Esta pieza de nuestro rompecabezas nos traslada a la infancia en las calles llanas de Pico Truncado, directo al extremo este de la calle Gobernador Gregores. Allí, en el emblemático Barrio SUPE, vivió Doña Hélida Silva Silva (entrañablemente conocida como "Coco"), una madre soltera que crió a sus hijos "Coco" y Héctor "el Perro" con los valores del respeto y la cultura del trabajo. Desde sus mañanas a las 6:00 AM abriendo la escuela Juan XXIII y N° 8, hasta las tardes compartidas con vecinos históricos como Doña Chicha y Chiche Bustamante, su vida es el reflejo de las mujeres pioneras que construyeron el pueblo desde las bases. ¡Pasá a descubrir su emotiva historia y dejanos en los comentarios tu recuerdo si fuiste uno de los chicos que ella recibió con una sonrisa en la escuela! 👇🏼💬
Contexto Histórico
La historia de Doña Hélida se sitúa en un año bisagra para Pico Truncado: 1966. En esta década, la expansión habitacional impulsada por los trabajadores dio origen al Barrio SUPE (Sindicato Unidos Petroleros del Estado). Ubicado estratégicamente como el último barrio sobre la calle Gobernador Gregores hacia el este, este sector marcaba la frontera real entre el casco urbano en crecimiento y la inmensidad de la meseta santacruceña. Al ser una zona completamente llana y sin elevaciones naturales, las viviendas del SUPE quedaban expuestas de forma directa al implacable viento patagónico, configurando un paisaje de llanura deshabitada donde los pioneros debían consolidar sus hogares a pura voluntad.En ese entorno de frontera vecinal, la sociabilidad y el cuidado mutuo se tejían entre las familias que poblaban el límite este del pueblo, como los Bustamante y la entrañable "Chiche". La distancia desde este sector hacia las primeras instituciones educativas exigió un compromiso enorme de la comunidad, y es allí donde el rol de Doña Hélida se vuelve histórico. Al ingresar como portera en la Escuela Juan XXIII, posteriormente en la Escuela N° 8 (hacia 1986) y finalmente en la Escuela de Cerámica, su labor diaria excedía la limpieza. El ritual de levantarse a las 6:00 AM, caminar las calles llanas en el crudo invierno y abrir el edificio para preparar la tradicional "leche con cascarilla" la convirtió en una figura materna para cientos de estudiantes que crecían en los nuevos márgenes de la ciudad.Su condición de madre soltera, sacando adelante a su hogar junto a su hermano Héctor ("Perro"), refleja la realidad de muchas mujeres pioneras que construyeron el tejido social desde las bases del Barrio SUPE. El retrato de su DNI, tomado por el inolvidable fotógrafo del pueblo, Don Zapata, en su histórico comercio "Foto Rolando", es un documento social invaluable. Demuestra cómo la historia de Pico Truncado se capturó a través del lente de sus propios comerciantes y se armó desde sus extremos geográficos, gracias al trabajo silencioso, diario y alegre de personas como Doña Hélida.